Poco se sabe sobre la relación entre el frío y el dolor de espalda y, sin embargo, muchos de los problemas que tenemos en la espalda durante el invierno están estrechamente relacionados, precisamente, con ello.

Las partes del cuerpo humano que presentan mayor sensibilidad al frío son el cuello y la espalda. Normalmente, es en estas donde se originan más contracturas a causa de los cambios bruscos de temperatura, generalmente por culpa del frío.

La sensación de frío provoca que el cuerpo se encoja, que los músculos se contraigan y que acabemos pasando un verdadero suplicio al que nos cuesta encontrar una explicación, ya que no caemos en la cuenta de que el frío es un agente muy a tener en cuenta.

Hace tiempo, una buena amiga nos comentaba que un día cualquiera se levantó de la cama con una sensación extraña: unos cuantos minutos de dolores fuertes de espalda, concretamente en la zona lumbar, que más tarde iban desapareciendo poco a poco, sobre todo después de una buena ducha de agua caliente. Sin embargo, día tras día experimentaba lo mismo, hasta que los dolores de espalda llegaron a persistir durante todo el día. Unos días después, tras tomar la decisión de ir al médico y que este le recetara calmantes, relajantes musculares y cremas de uso tópico, la mejoría solo fue temporal.

Según nos estaba hablando sobre su problema, escuchamos una frase clave: “Como mi marido es tan caluroso, no puedo poner mantas y paso mucho frío por la noche”. ¿Cuál fue nuestra respuesta? “¡Ya sabemos cuál es tu problema!” Le recomendamos que probara una solución que no pasara por “cocer” a su pareja, pero que al mismo tiempo hiciera que ella tuviera el confort y el calor que necesitaba: media cama vestida para cada uno, una solución que, aunque convierte la cama en una “escalera”, funcionó, pues hizo que sus dolores lumbares desaparecieran desde la primera noche.

Cuando tenemos estas diferencias térmicas con nuestra pareja, lo mejor que podemos hacer es plantearnos poner en nuestra habitación colchones y ropa de cama individuales, ya que la salud está por encima de todo y sería lo más sensato.

Además de este ejemplo, a continuación te ofrecemos un par de consejos para que este invierno el frío no logre que tengas que dejar de hacer tus planes favoritos al aire libre:

Debemos tratar de llevar la ropa adecuada para el invierno: ni manga corta, ni un jersey demasiado fino, ni dejarnos el abrigo en el perchero. En demasiadas ocasiones, salir de casa para ir a cenar fuera, ir a una fiesta y pasar ratos a la intemperie (ya sabemos, sobre todo los fumadores) o quedar en una terraza a tomar algo, son situaciones que pueden desembocar en dolores de cuello y de espalda que, en el mejor de los casos, tardan unos días en desaparecer. Eso sí, con visita al médico incluida.

Además, debemos tener en cuenta que tendremos que hacer la cama con los accesorios –sábanas, manta, edredón…- suficientes como para no tengamos que dormir encogidos por el frío, así como para evitar contracciones musculares durante el sueño, como ya hemos comentado.

¡Buen descanso y felices sueños!

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